Butan: el pais mas feliz del mundo

¿Recuerdas cuándo fue la última vez que sonreíste? La última vez que sentiste que tu vida estaba bien y que estabas en el lugar que querías. Quizá deberías preguntarte si la vida que llevas es la que realmente deseas y si las acciones que tomas día a día te acercan a esa meta. Tal vez es momento de preguntarte si eres feliz. 

¿Qué te hace feliz? ¿Qué te llena realmente?

Vivimos en un mundo donde la inmediatez lo es todo, donde la acumulación forma parte de nuestro día a día en todos los aspectos; nos hemos “creado” una necesidad por tener más cosas materiales. Incluso estamos en una época de acumulación virtual. El famoso “like” en facebook llega a importar más que los verdaderos amigos, las selfies han inundado las redes sociales y la atención de los usuarios se centra en la espera para ver en qué momento surge el preciado like, el comentario o el retweet que nos sube el ego, pero que sólo nos hace ver lo vacía que está realmente nuestra vida.

Pero, ¿por qué no somos verdaderamente felices si al parecer lo tenemos todo?

Bután
Fotografía por David Lazar

Imagina vivir en un país en dónde la felicidad de los habitantes fuera tomada en cuenta por el gobierno. En donde la economía y la felicidad tuvieran la misma importancia. Parece algo difícil o imposible de creer, casi sacado de un cuento. Sin embargo, entre las montañas nevadas del Himalaya, a más de 6,000 metros de altura y un poco más cerca del cielo que el resto de nosotros, se localiza un pequeño país que tiene como vecino al Tíbet. Entre rocas y nubes, se encuentra el pueblo de Bután. En esta región el cielo sorprende por su color que no ha sido apagado por la contaminación y el aire fluye al igual que la alegría de cada uno de sus habitantes. Por algo, la gente de Bután es verdaderamente feliz. Una felicidad que se hace presente y que es fundamental para vivir.

Bután

Pero, ¿cuál es el secreto de esta felicidad tan soñada por muchos, pero alcanzada por pocos?

El pueblo de Bután ha logrado encontrar el balance entre la modernidad y sus raíces, algo muy difícil de preservar en el mundo globalizado que se vive el día de hoy. Para nosotros puede resultar impensable el hecho de no tener ningún tipo de contacto con medios masivos de comunicación como la televisión e Internet. Pero éstos estuvieron prohibidos en Bután hasta 1999, año en el que el rey Jigme Singye de dicha nación confesó que la modernización era necesaria, siempre y cuando se usara bien y no se perdieran los valores tradicionales. Así Bután se convertía en uno de los últimos países en aceptar estos medios.

Bután

Con una práctica budista que llegó al territorio en el siglo VII, los habitantes conservan su espiritualidad y el balance en sus vidas. Alejados del consumismo, pueden mantener sus mentes enfocadas en disfrutar las cosas que sí tienen y no pensar en lo que les falta. Con un ritmo de vida distinto al que se vive en las grandes ciudades donde la vida es muy acelerada, en Bután la gente puede estar tranquila, lo que disminuye el estrés y permite disfrutar más del tiempo que se tiene. Son también muy observadores y han sabido aprovechar lo mejor de otras naciones para formar su propia constitución, además de contar con un código civil basado en el budismo.

Como se ha mencionado, para el gobierno de Bután, la felicidad es igual de importante que la economía. Sé que a muchos nos encantaría que nuestro gobierno se preocupara así por nosotros y por nuestro bienestar. Claro que existen indicadores para medir la economía como el Producto Interno Bruto (PIB), pero uno para medir la felicidad resulta difícil de creer.

Bután
Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, rey de Bután besa a la reina Jetsun Pema

Bután

Bután, sí cuenta con un indicador para medir la Felicidad Nacional Bruta. Para el gobierno estar feliz es sinónimo de riqueza tanto espiritual como monetaria. Y es que  al estar bien con lo que se tiene, se apoya al crecimiento económico. El término surgió cuando el rey de Bután en 1972, Jigme Singye Wangchuck, argumentó que el desarrollo de la sociedad dependía tanto del desarrollo material como espiritual. El rey había recibido fuertes críticas respecto a la economía de su país debido a que estaba alejada de los modelos tradicionales de otras naciones quienes consideraban que en Bután predominaba la pobreza.

Con el budismo como inspiración se miden nueve pilares: bienestar psicológico, educación, salud, distribución del tiempo, cultura, calidad del gobierno, relaciones sociales, ecología y vivienda. De esta forma se puede comprobar que la misma población es quien reconoce su felicidad. El sistema ha dado buenos resultados en niveles de corrupción, localizando a Bután en el lugar 31 de los menos corruptos de un listado de 177 países.

Bután

ButánValle de Paro, Bután.
Blaine Harrington


Parte de la felicidad consiste en vivir en un ambiente que resulte agradable para sus pobladores. En Bután, la naturaleza y el convivir con ella es parte de su día a día. Resulta lógico imaginándonos a un pueblo que está protegido por las montañas que lo separan de la contaminación y las grandes masas. Además que la ecología es uno de los pilares que sustentan la felicidad. Para ello, existe una Comisión Nacional encargada de la protección de los recursos naturales y del fomento de la responsabilidad social que se tiene con el medio ambiente. Asimismo, el país cuenta con un gran número de parques naturales, los cuales protegen alrededor del 60% del territorio.

Es cierto que al ser un país agricultor, puede estar alejado de los estándares económicos a los que muchos otros países aspiran. Pero también es una realidad que cuando se tienen pocas diferencias sociales y se lleva una vida más tranquila y lejana de aspectos banales, es más sencillo alcanzar la felicidad.

Bután

“Todo lo que somos surge con nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos construimos el mundo. Habla o actúa con mente pura y la felicidad te seguirá como tu misma sombra, inseparable” –Buddha Dhammapada.

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