Rueda de Plegaria o Molinillo de oracion



La rueda de oración es utilizada por  los tibetanos, independientemente del rango social al que pertenezcan. Consiste en es una caja cilíndrica y hueca  que se hace girar sobre su eje. Suelen ser de metal, grabadas con oraciones. Cada rueda lleva un  texto de un mantra u oración sagrada. Las largas hojas de papel con el texto sagrado se guardan enrolladas dentro de un saquito de tela que se coloca en el interior del molino. Los budistas creen que el simple acto de girar la rueda equivale a recitar una oración… una rueda con una oración libera las fuerzas benéficas del mantra. A mayor número de vueltas más numerosas serán las oraciones, las cuales proporcionarán muchos beneficios, siendo el principal eliminar los obstáculos que impiden alcanzar la iluminación.

El objetivo principal de esta  práctica  es aliviar las miserias de todos los seres. Compasión,  paz y bondad son irradiados a través de las bendiciones de los mantras dentro de las ruedas de oraciones junto con la intención y concentración de los practicantes.

Este objeto se emplea sobre todo en la doctrina budista de los lamas, muy extendida en el Tíbet. La religión budista es una de las religiones que más facilitan el rezo a sus creyentes.

Las ruedas de oración pueden ser de varios tamaños. Desde las grandes ruedas que son empujadas por más de un orador hasta las personales, similares a pequeños sonajeros que se hacen girar con un golpe de muñeca, pasando por las medianas que cubren las entradas de los templos.

No sólo girarlas manualmente equivale al rezo, también las hay que giran por el efecto del agua, del viento, del calor, etc.

El poder de la oración es reconocido por todas las religiones. Se da a la oración el poder de ayudar a nuestro desarrollo espiritual… a aumentar nuestra capacidad de comprensión de lo que nos rodea,… de asumir y enfrentar nuestra propia realidad… de abrirnos la puerta hacia la serenidad,  la aceptación, la armonía… la paz interior… de encontrar nuestro ser interior, nuestra fuerza interior…

Las ruedas de oración aparecen con frecuencia en las pinturas chinas. Así que he abierto esta entrada donde iré colocando los cuadros de mis admirados pintores donde se represente este objeto.

Mani Tibetano
(o Rueda de Plegaria o Molinillo de oración)

 

Una rueda de plegaria es una rueda cilíndrica montada sobre un eje construida de metal, madera, piedra, cuero o algogón en bruto. Tradicionalmente, en la superficie exterior de la rueda se encuentra escrito el mantra Om Mani Padme Hum en sánscrito. También a veces posee dibujos de dakinis (diosas), protectores y muy a menudo los ocho símbolos auspiciosos asta-mangala. Según la tradición budista-tibetana basada en textos de linaje respecto a las ruedas de plegaria, el hacer girar dicha rueda tiene el mismo efecto meritorio que recitar las plegarias.

Orígenes: El registro más antiguo de una rueda de plegaria se remonta a las anotaciones de un peregrino chino hacia el año 400 en Ladakh. El concepto de rueda de plegaria es una manifestación física de la frase «girando la rueda del Dharma», que describe la manera mediante la cual Buda enseñaba.

Usos: Según los textos antiguos sobre las ruedas de plegaria, estas son utilizadas para acumular sabiduria y mérito (karma bueno) y para purificar los elementos negativos (karma malo). En el budismo, los Budas y Bodhisattvas han creado una variedad de formas (upaya) para ayudar a que los practicantes se aproximen aún más a la iluminación. La idea de mantras rotativos se relaciona con numerosas prácticas tántricas en las cuales el practicante tántrico visualiza mantras que giran alrededor de los nadis (‘ríos’, canales de energía) y especialmente alrededor del chakra meridional, tal como el corazón y la coronilla. Por lo tanto las ruedas de plegaria son una ayuda visual para desarrollar la capacidad propia para este tipo de visualizaciones tántricas.El método para aquellos que oran con una rueda de plegaria es muy específico (con pequeñas variaciones de acuerdo a las diferentes sectas budistas). El practicante hace girar por lo general la rueda en sentido horario (en la dirección en la que los mantras están escritos) que es la dirección del sol cruzando el cielo. En raras ocasiones, practicantes tántricos avanzados como Senge Dongma, el Dakini cara de león gira la rueda contra reloj para manifestar una energía de protección más colérica. A medida que el practicante gira la rueda, lo mejor es focalizar la mente y repetir el mantra «om mani padme hum». No solo esto incrementa el mérito ganado por el uso de la rueda sino también es una técnica de estabilización de la mente, que enseña a la mente mientras el cuerpo está en movimiento.Al entonar el mantra mani de manera consciente, la motivación del bodhi-chitta (la mente noble que aspira a una iluminación para el beneficio de todos los seres) mejora drásticamente los efectos de la rueda de plegaria. Es de destacar que se indica que incluso girando la rueda distraídamente también trae beneficios y méritos y se afirma que en el texto de la rueda que incluso un insecto que cruza la sombra de la rueda se verá beneficiado. Un giro tiene un mérito equivalente al de leer la inscripción en voz alta, cuantas más veces esté escrito el mantra «om mani padme hum» en la rueda, más poderosa es la rueda de plegaria (ya que el mantra será repetido más veces). Es mejor girar la rueda a un ritmo suave, no demasiado rápido o frenéticamente. Mientras se gira suavemente tener en cuenta la motivación y el espíritu del bodhi-chita. Los beneficios atribuidos a la práctica de girar la rueda son vastos. No solo sabiduría, compasión y el despertar de bodhi-chitta en el practicante, sino también el desarrollo de los siddhis (poderes mentales como clarividencia, precognición, leer los pensamientos de otro, etc.). El practicante puede repetir el mantra cuantas veces sea posible mientras gira la rueda, estabilizando la mente calmada y meditativa. Al final de la sesión de práctica en la tradición budista tibetana se dedican todos los méritos acumulados al beneficio de los seres sintientes. Luego se repite «om ah hum» tres veces. Esto es consuetudinario con el final de cualquier práctica budista tibetana, incluida la rueda de plegaria.

 


                  

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